“Raíces eternas y legados vivos”

“Raíces eternas y legados vivos”

Revitalización Museológica y Museográfica de la Exposición Permanente del MUNARQ

1838. La Paz – Bolivia. La nueva nación, fundada en 1825, cumple 13 años, y son tiempos en los que el país es gobernado por el Cóndor Indio, como se conoce, al gran mariscal Andrés de Santa Cruz y Calaumana, quien instruye la creación de un museo para mostrar las riquezas arqueológicas, mineras, las muestras de la diversidad de fauna y flora y los objetos etnográficos de Bolivia.

Más tarde, el presidente José Ballivián inaugura este repositorio público en el segundo piso del Teatro Municipal de La Paz.

Pero ante la inexistencia de un bien inmueble propio, para tan importante centro de servicio a la sociedad, proyectado para conservar, investigar, comunicar y exhibir el patrimonio material e inmaterial de la Nación, en 1919, el expresidente José Gutiérrez Guerra autoriza el alquiler del denominado “Palacio Tiwanaku”, obra edificada por el ingeniero austriaco-boliviano Arturo Posnansky.

réplicaCon su edificación, Posnansky, daba nacimiento al estilo arquitectónico “neo-tiwanaku” que luego sería replicado, en el ambiente urbano paceño, junto al arquitecto Emilio Villanueva, en otras obras significativas de La Paz, como el monoblock de la UMSA o en la plaza del Estadio, donde existe una réplica del templete semisubterráneo tiwanakota.

Ya en 1922, el presidente Bautista Saavedra, aprobaba la compra definitiva del bien inmueble de Posnansky, ubicado en calle Federico Zuazo en pleno centro de La Paz, lugar donde, desde hace más de 100 años, funciona este repositorio que en 1960, finalmente, sería llamado como se le conoce hoy: Museo Nacional de Arqueología – MUNARQ.

En 1990, el Palacio Tiwanaku y sede del MUNARQ es declarado Monumento Nacional de Bolivia por su único y singular diseño. 

El edificio, de tres plantas, despertó curiosidad y fascinación desde que apareció como parte del paisaje arquitectónico paceño. Fue ejemplo de cómo la arquitectura sudamericana puede construir edificios, revalorizando y rindiendo homenaje a las culturas y civilizaciones prehispánicas, edificado casi enteramente en piedra, destacan los elementos tihuanacotas, visibles en paredes, columnas y vitrales tanto dentro como fuera de la construcción.

La colección del MUNARQ está compuesta por miles de piezas arqueológicas de culturas de toda Bolivia, algunas con una antigüedad de más de 2500 años.

En el museo, se aprecian figuras de Tiwanaku, Pukara, Chiripa, Mollo, Inka y del oriente boliviano que están representadas en una gran cantidad de artefactos líticos, vasijas, cántaros y piezas esculpidas en arcilla.

Una de las últimas adiciones al museo fueron decenas de piezas de cerámica arqueológica de la isla Pariti halladas en 2004 en la isla Pariti del Lago Titikaka que datan entre los años 900 y 1200 después de Cristo.  

 Con el paso de los años, el MUNARQ se ha convertido en un testimonio de la asombrosa concentración de conocimientos y técnicas logradas por las culturas antiguas de lo que hoy es Bolivia, en medicina, agricultura, metalurgia, astronomía, arquitectura y matemáticas. 

La última galería del MUNARQ databa de inicios los 2000. Con al menos 20 años de antigüedad, su actualización y modernización dependían de un ambicioso plan museográfico que permita al MUNARQ exhibir los tesoros de su colección, con las nuevas formas de organización, orden, categorización y catalogación utilizadas en otros museos de su categoría, en el mundo.

El objetivo principal fue crear una experiencia significativa para el público, promoviendo la comprensión y el aprecio de la cultura, la historia y la ciencia.

En ese sentido, la nueva galería del MUNARQ está dividida en siete salas, y ha sido conceptualizada bajo un elemento esencial que nos describe como país: el origen de nuestra diversidad.

Por ello, la nueva exposición recibe el nombre de: “Raíces Eternas y Legados Vivos” y propone una mirada renovada al patrimonio arqueológico, como expresión material e inmaterial de continuidad cultural, donde el pasado no queda atrás, sino, que se entrelaza con el presente.

La exposición invita a descubrir cómo las culturas ancestrales dejaron huellas profundas en las formas actuales de habitar, celebrar, representar y comprender el entorno, reconociendo que sus expresiones no se extinguen en los objetos, sino que perviven en la memoria colectiva y en las prácticas sociales de hoy.

La muestra se aleja de una visión estática del museo y propone una experiencia participativa y sensible. A través de piezas arqueológicas cuidadosamente seleccionadas en núcleos temáticos, se articula una narrativa que pone en diálogo, la materialidad del pasado con los significados simbólicos, tecnológicos, estéticos y espirituales que esas piezas condensan.

En este sentido, la exposición activa un enfoque que reconoce al patrimonio como un sistema de relaciones en transformación

Cada objeto, práctica o símbolo es parte de un entramado histórico-social que sigue vigente. Así, se propone reflexionar sobre su lugar dentro de una historia que no ha terminado.

En resumen, “Raíces Eternas y Legados Vivos” se organiza a partir del principio de que el patrimonio arqueológico no constituye una entidad estática ni confinada al pasado, sino que tiene el objetivo de promover de forma interactiva, una comprensión clara, reflexiva y afectiva del legado cultural ancestral, destacando su trascendencia, continuidad y relevancia en el mundo de hoy.

Desde las primeras ocupaciones humanas documentadas en el actual territorio boliviano hasta las complejas manifestaciones rituales, tecnológicas y artísticas de las sociedades prehispánicas, se observa una continuidad estructural de saberes, vínculos y cosmovisiones que siguen incidiendo en la configuración de identidades, formas de habitar el espacio y prácticas socioculturales actuales lo que interpreta el patrimonio como un sistema en constante transformación, donde los objetos, contextos y significados se actualizan en función de marcos culturales vigentes, disputas de memoria e interpretaciones en curso.

Tomando en cuenta todos estos elementos, decenas de especialistas trabajaron en labores de albañilería, carpintería, restauración, diseño gráfico e industrial y arquitectura. Se realizaron cientos de horas de reuniones de planificación presenciales y virtuales entre Bolivia, Venezuela y Paraguay.