Sala 5: Contenedores de celebración
Las celebraciones en el mundo prehispánico eran momentos esenciales para fortalecer la vida colectiva. En ellas se renovaban alianzas, se compartía con los ancestros y se honraba a la naturaleza como fuente de equilibrio y continuidad.
El brindis con el keru, vaso ceremonial, expresaba compromiso y jerarquía, sellando relaciones sociales y espirituales.
La coca, cuidadosamente seleccionada, era una ofrenda de respeto y reciprocidad, símbolo de vínculo con la tierra y con los seres que la habitan.
La música acompañaba estos encuentros, marcando el ritmo de la reunión y guiando los gestos que daban sentido al espacio festivo, donde comunidad y espiritualidad se entrelazaban.


Los objetos presentados en esta sala fueron parte viva de esas prácticas. Cada uno conserva la energía de la celebración, evocando la memoria y la continuidad cultural que aún resuena en nuestras comunidades. En su forma y en su uso se manifiesta un legado que trasciende el tiempo, recordándonos que celebrar también es mantener viva la conexión entre las personas, la naturaleza y lo sagrado.

